El juego no es una actuación. Algunos compañeros se lanzan de inmediato; otros necesitan mirar, olfatear o alejarse antes de estar preparados.

Haz una invitación

Deja un juguete cerca, muévelo con suavidad o siéntate a su altura. Después, espera. Una invitación funciona mejor cuando deja una elección de verdad.

Una mirada, un estiramiento o una pata tímida pueden ser suficiente para empezar.

Sigue su ritmo

Las sesiones cortas suelen funcionar mejor que intentar que el juego dure. Termina mientras la experiencia siga siendo agradable y deja que decida si quiere volver.

Cada día trae una energía distinta. Es información útil, no un objetivo incumplido.

Mantenlo sencillo

Un juguete conocido y un poco de atención compartida pueden importar más que una habitación llena de estímulos. Fíjate en qué parece hacerle sentir seguro e implicado.

La meta es un momento pequeño que disfrutéis los dos, no una habilidad nueva que perfeccionar.

La respuesta corta

El buen juego da a un animal opciones: si quiere participar, a qué distancia y cuándo parar. Puede apoyar el movimiento, la curiosidad y la conexión, pero no debería convertirse en una exigencia de emoción u obediencia.

Haz que sea más fácil decir sí al juego

  1. Empieza a su distancia

    Deja el juguete cerca en lugar de ponérselo delante. Para un animal cauteloso, mirar el juguete desde una distancia segura también puede ser participar.

  2. Ajusta la actividad al individuo

    Algunos compañeros prefieren olfatear, rascar, buscar, perseguir suavemente o tirar un rato. Fíjate en qué genera atención relajada en vez de asumir que un juguete sirve para todos.

  3. Mantén las sesiones cortas y termínalas bien

    Haz una pausa mientras el interés sigue presente y deja que vuelva. Terminar antes de la frustración o el cansancio ayuda a que el juego siga siendo algo que puede elegir de nuevo.

  4. Haz que la seguridad forme parte de la preparación

    Usa objetos del tamaño adecuado, revísalos por si están dañados y guarda todo lo que no sea seguro sin supervisión. Si dudas de un objeto, elige una opción más sencilla.

Señales que conviene respetar

Apartarse, quedarse inmóvil, irse, lamerse los labios de forma repetida, esconderse o perder interés son razones para pausar y dar espacio. La meta no es interpretar cada señal a la perfección; es hacer que no participar sea seguro y normal.

Para profundizar

Este artículo ofrece orientación general y se ha contrastado con la siguiente fuente de bienestar animal o veterinaria:

Estos artículos ofrecen orientación general para el día a día. No sustituyen el consejo de un profesional veterinario cualificado.